¿Cómo se limpian las orejas a un perro?

Paso a paso para limpiar las orejas a tu perro de forma fácil explicado por Soraya Sáenz, veterinaria a domicilio en La Rioja

Cuando una persona me llama porque su perro se rasca las orejas sin parar o porque nota un olor raro al acercarse a su cabeza, casi siempre empieza con la misma frase: “Soraya, creo que mi perro tiene las orejas sucias”. Y es normal, porque a simple vista puede parecer solo eso, suciedad. Pero detrás de ese detalle tan cotidiano pueden esconderse muchas cosas.

Soy veterinaria a domicilio en La Rioja y alrededores, y si algo he aprendido en este tiempo es que las orejas de los perros son como pequeñas “ventanas” a su salud. No siempre hay que obsesionarse con limpiarlas, pero sí saber cuándo y cómo hacerlo sin cometer errores que puedan empeorar la situación.

En este artículo te voy a explicar de forma clara y práctica todo lo que necesitas saber sobre cómo se limpian las orejas a un perro, para que puedas hacerlo en casa con seguridad o, al menos, saber cuándo es mejor no tocar nada y llamarme.

Te prometo que es mucho más sencillo de lo que parece si sabes bien cómo hacerlo paso a paso. Verás que, con un poco de paciencia y algunos trucos, tu colega aceptará la rutina sin montar un drama.

Anatomía básica: por qué mi perro tiene las orejas sucias siempre

Antes de meternos en faena, me parece fundamental que entiendas cómo es el oído por dentro. Conocer su forma te dará seguridad y te ayudará a perder el miedo a hacerle daño sin querer. Vamos a descubrir por qué algunos peludos acumulan tanta suciedad en tan poco tiempo.

El canal auditivo en forma de ele

A diferencia del nuestro, el conducto auditivo de los canes tiene una curiosa forma de «L». Esto significa que el tubo baja primero en vertical y luego hace un codo hacia el tímpano. Esta barrera natural protege las estructuras internas, pero por desgracia dificulta muchísimo la ventilación del área.

Por culpa de esta curva tan pronunciada, la cera y la suciedad se quedan atascadas en el fondo. Además, se crea un ambiente oscuro y húmedo que es el paraíso para que crezcan bacterias y levaduras. Por eso es vital que le echemos una mano a nuestro amigo para mantener la zona impoluta.

Razas con mayor predisposición

Seguro que te has fijado en que algunos perros tienen los oídos fatal casi permanentemente. Esto es el pan de cada día en razas como los Cocker Spaniel, los Beagle o los Basset Hound. Sus orejas largas y caídas actúan como una manta pesada que bloquea por completo la entrada de aire.

También ocurre muchísimo en aquellos que tienen un exceso de pelo dentro del propio conducto, como los Caniches. Ese pelaje tupido atrapa la humedad ambiental y la propia cera, formando unos tapones de aúpa. Si convives con uno de estos adorables cabezotas, tendrás que estar muy pendiente de este tema.

Preparación antes de limpiar las orejas al perro

No te líes la manta a la cabeza sin tener todo el material preparado y a mano sobre la mesa. Preparar el terreno es un paso crucial para que todo el proceso sea rápido y sin generar estrés. Aquí tienes todo lo que necesitas tener listo para que la experiencia salga a pedir de boca.

Materiales imprescindibles

  1. Limpiador auricular de uso veterinario. Este líquido formulado específicamente para ellos es tu mejor aliado.
  2. Gasas de farmacia estériles. Son la mejor opción porque, a diferencia del algodón, no dejan pelusillas molestas.
  3. Premios muy apetitosos. Unos trocitos de salchicha o de pollo cocido obran auténticos milagros en su motivación.
  4. Una toalla de manos vieja. Te vendrá de perlas para ponértela por encima y protegerte de las salpicaduras.

Crear un ambiente relajado

Siempre que llego a una casa en La Rioja, lo primero que hago es repartir mimos y caricias. Nunca debes coger al perro por banda cuando está súper excitado, corriendo por el pasillo o jugando. Espera a un momento en el que esté tumbado en su cama, tranquilo y medio frito.

Háblale con un tono suave, despacito, y acaríciale la cabeza para que se vaya relajando aún más. Si notas que se pone muy tenso o intenta huir, para inmediatamente, dale un premio y pruébalo mañana. Queremos que asocie este momento de cuidados con algo positivo, no con un castigo incomprensible.

¿Cómo se limpian las orejas a un perro?

Llegamos al meollo del asunto, la pregunta del millón que me hacéis constantemente en las visitas. Te voy a detallar mi rutina personal paso a paso para que la puedas calcar tú mismo en casa. Sigue este orden al dedillo y verás cómo dominas la técnica en un par de intentos.

Primer paso. Inspección inicial

Levanta el pabellón de tu perrete y mira dentro usando una buena luz, pero sin meter nada aún. Fíjate si hay rojeces escandalosas, heridas abiertas o si desprende un olor fuerte como a rancio. Si ves la piel de color rosita normal pero con algo de cerumen marrón, tienes luz verde.

Segundo paso. Aplicación del producto

Coge tu bote de limpiador auricular e introduce la boquilla de plástico un poco en el oído. No te asustes, recuerda que el conducto tiene forma de «L», así que no vas a tocarle el tímpano. Aprieta el envase con decisión para que entre un buen chorrito de líquido limpiador hasta el fondo.

Tercer paso. El masaje mágico

Este es el secreto profesional mejor guardado para que el conducto quede verdaderamente niquelado por dentro. Masajea la base externa de la oreja, justo donde notas que hay un tubo de cartílago flexible. Tienes que escuchar un sonido de chapoteo, como un «chof, chof» que es súper característico.

Ese ruidillo tan peculiar significa que el líquido está chocando y disolviendo la cera más profunda. Mantén este masaje durante unos treinta segundos para que el producto tenga tiempo de hacer su magia. A muchísimos perros este rascado les da un gustito tremendo y hasta cierran los ojillos de placer.

Cuarto paso. La gran sacudida

Da un par de pasos hacia atrás y deja que tu perro haga lo que su instinto le pide a gritos. Lo normal es que sacuda la cabeza con muchísima energía, salpicando líquido por todas partes. Justo para este momento crítico queríamos la toalla, para no poner el salón o la cocina perdidos.

Esta sacudida no es un capricho, es vital porque empuja de forma mecánica toda la porquería hacia fuera. Es un mecanismo natural fascinante que nos hace el trabajo sucio y nos facilita la vida enormemente.

Quinto paso. Retirar los restos

Ahora coge una gasa limpia, enróllatela bien en el dedo índice y pásala por la parte visible del pabellón. Limpia con suavidad todos los pliegues cartilaginosos de la zona externa e interna que queden a la vista. Nunca metas el dedo más allá de donde llegue tu visión, ya que podrías empujar la suciedad hacia dentro.

Cambia de gasa las veces que haga falta hasta que el tejido salga completamente blanco y limpio. Después, repite todo este protocolo desde el principio en el otro lado con la misma calma. Al terminar, móntale una buena fiesta y dale sus premios para que se vaya moviendo la cola.

Errores comunes al limpiar las orejas al perro

A veces, con toda nuestra buena intención del mundo, metemos la pata hasta el fondo sin darnos cuenta. En mis rutas a domicilio me topo con fallos caseros que pueden acabar en una visita de urgencia. Te cuento los desastres más habituales para que los borres de tu mente desde ya mismo.

Utilizar bastoncillos humanos

Este es el error número uno del ranking y el que más sustos médicos me toca solucionar. Si usas nuestros bastoncillos, lo único que consigues es apelmazar la cera y empujarla hacia el fondo. Además, si el perro hace un movimiento brusco, podrías perforarle el tímpano en milésimas de segundo.

Usar alcohol o remedios caseros

Por favor, nunca se te ocurra usar alcohol, agua oxigenada, aceite o vinagre a lo loco. El alcohol irrita muchísimo la delicada piel del conducto auditivo y les escuece que da miedo. Usa única y exclusivamente productos testados y formulados para respetar el pH específico de los canes.

Realizar la limpieza en seco

Pasar una gasa seca raspa bastante la piel y apenas sirve para quitar la grasa pegada. El limpiador líquido es esencial porque contiene agentes cerumenolíticos en su composición química. Este tecnicismo veterinario significa, hablando en plata, que tiene el poder de disolver la cera dura.

¿Cuándo debo limpiar las orejas al perro según su raza?

La frecuencia ideal no es una ciencia exacta que sirva como plantilla para absolutamente todos los canes. Depende un montón de su genética, de su estilo de vida y de la forma de su pabellón auricular. Vamos a repasar las diferencias para que sepas cada cuánto le toca pasar por chapa y pintura.

Peludos con orejas erguidas

Me refiero a razas como el Pastor Alemán, el Bulldog Francés o los simpáticos Podencos que hay por aquí. Sus oídos se ventilan genial de forma natural porque siempre están bien abiertos al paso del aire. En estos casos, con revisar y asear una vez al mes suele ser más que suficiente.

Canes con orejas caídas o peludas

Aquí la película cambia radicalmente y requiere que te pongas las pilas con mucha más asiduidad. Si compartes sofá con un Golden Retriever o un Cocker, te aconsejo revisarlas una vez a la semana. Realiza la higiene a fondo cada quince días o en cuanto veas que se empieza a oscurecer la zona.

¿Por qué mi perro tiene las orejas sucias tan rápido?

Si se las limpiaste a conciencia ayer y hoy te asomas y están igual de mal, es normal que te frustres. A veces esa suciedad persistente no es una simple falta de higiene, sino una señal de alarma. Vamos a ver las razones principales que explican este fenómeno tan molesto en tu colega.

Exceso de producción por defensa

El canal auditivo es muy listo y, cuando algo le irrita, produce más cera de la cuenta para defenderse. Es decir, que si hay una inflamación continua, el cuerpo reacciona fabricando sebo a destajo. No es que tú limpies mal, es que su organismo está luchando contra un agente externo irritante.

Posible infección subyacente

Si esa secreción es abundante, oscura y huele a rayos, probablemente estemos ante una otitis no diagnosticada. La otitis es, sencillamente, una inflamación del oído que suele venir acompañada de una infección bacteriana. En estos casos, la higiene sola no sirve, el animal necesita unas gotas medicadas recetadas por su veterinario.

¿Qué pasa si mi perro no se deja limpiar los oídos?

Esta es otra de las batallas campales que me cuentan muchos tutores con cara de desesperación. Hay perros que le han cogido tanta manía al bote de limpiador que se esconden bajo la cama al verlo. Es un problema común, pero tiene solución si actuamos con cabeza y sin usar la fuerza bruta.

Trabajar la desensibilización

Si tu perro se pone como una fiera, no lo inmovilices a la fuerza ni te pelees con él por las malas. Puedes crearle una aversión brutal y acabar llevándote un buen mordisco por un acto reflejo de miedo. Toca empezar de cero, enseñándole el bote de lejos, premiando y acercándolo a lo largo de varios días.

Acudir a un profesional

Si ves que la situación te sobrepasa y el oído está cada vez peor, no dudes en pedir ayuda. Los veterinarios estamos acostumbrados a manejar peludos miedosos con técnicas de manejo amable y seguro. En casos extremos, podemos sedarlos ligeramente para dejarles los oídos perfectos sin que pasen un mal trago.

¿Puedo usar suero fisiológico para limpiar las orejas al perro?

A lo largo de estos años, esta es una de las consultas que más me hacen por WhatsApp. El suero fisiológico es un básico en el botiquín de cualquier casa y parece que sirve para todo. Sin embargo, en el terreno de la higiene auricular canina, la respuesta tiene ciertos matices importantes.

El problema de las grasas

El suero es estupendo para lavar un rasguño superficial o para limpiar unas legañas secas de los ojos. Pero cuando hablamos del conducto auditivo, se queda bastante corto porque es básicamente agua con sal. No tiene ninguna capacidad real para disolver los lípidos y la grasa espesa que componen el cerumen canino.

Alternativa para una urgencia

¿Esto significa que es tóxico? En absoluto, no le va a hacer ningún daño si se lo aplicas. Puedes usarlo en un apuro puntual si el perro se ha llenado de barro y no tienes otra cosa a mano. Pero para establecer una rutina higiénica eficaz a largo plazo, necesitas invertir en un producto limpiador específico.

El truco maestro: secar muy bien tras los baños

Quiero regalarte un último consejo que te ahorrará bastantes disgustos y visitas veterinarias inesperadas. Tiene mucho que ver con la rutina de la hora del baño o con los chapuzones veraniegos en el río. Tienes que grabarte a fuego que la humedad es el enemigo público número uno de la salud auditiva canina.

Cuidado con el agua en el canal

Cuando enjabones y aclares a tu peludo en la bañera, ten muchísimo cuidado de que no le entre agua. El agua dulce estancada macera la piel del conducto y crea el caldo de cultivo ideal para los hongos. Si notas que le ha entrado un poco sin querer, asegúrate de secar muy bien la zona con una gasa.

El momento ideal para la higiene

Mucha gente me pregunta si es mejor asear el pabellón auricular antes o después de meterlos en la bañera. Yo siempre recomiendo limpiar las orejas al perro justo después de haber terminado con el baño y el secador. De esta forma, si ha quedado algún resto de humedad rebelde, el líquido limpiador ayudará a que se evapore rápidamente.

Acostumbrarles al proceso desde que son cachorros

Si tienes la enorme suerte de tener un cachorrito trasto recién llegado a casa, te doy la enhorabuena. Tienes en tus manos un lienzo en blanco para enseñarle que dejarse manipular es algo súper chulo y normal. Empezar pronto es, sin duda, la mejor medicina preventiva que le puedes regalar a tu amigo a largo plazo.

Juegos de toqueteo diario

Aprovecha cuando esté frito de sueño en tu regazo para acariciarle despacito los pabellones auditivos. Míraselos por dentro con naturalidad, levanta suavemente los pliegues de la piel y dale un premio muy sabroso. Haz que estas revisiones formen parte de vuestra rutina de mimos diarios mientras veis una serie en el sofá.

Su primera limpieza real

La primera vez que vayas a limpiar las orejas al perro con el producto, no le eches un chorretón de golpe. Ponle solo una gotita simbólica, hazle el masaje por fuera, prémialo de forma súper exagerada y déjalo estar. Es mil veces preferible avanzar en diez días pasito a pasito que intentar hacerlo todo de una vez a la fuerza.

En definitiva, la higiene auditiva canina es un pilar básico de su bienestar general que puedes realizar fácilmente en casa con los productos adecuados. Solo necesitas un limpiador específico, gasas, muchos premios y un buen masaje en la base del oído para deshacer la cera. Evita siempre los bastoncillos y acude a un profesional si notas mal olor, secreciones oscuras o si tu perro siente dolor. Con paciencia y constancia, conseguirás que este proceso sea un momento de mimos y cuidados que afianzará vuestro vínculo.

Espero que este artículo te haya sido de utilidad y que te sientas con más confianza para cuidar de tu colega. Si te ha quedado alguna duda en el tintero sobre este procedimiento, puedes dejarla aquí abajo en la sección de comentarios y estaré encantada de responderte. Cuéntame, ¿qué raza es tu peludo y cómo se suele portar cuando le toca enfrentarse a la sesión de aseo auricular?

Bibliografía

Harvey, R. G., Harari, J., & Delauche, A. J. (2001). Enfermedades del oído en el perro y el gato. Editorial Intermédica.

Gotthelf, L. N. (2004). Small Animal Ear Diseases: An Illustrated Guide. Saunders.

Nuttall, T., Harvey, R. G., & McKeever, P. J. (2009). Skin Diseases of the Dog and Cat. Manson Publishing.

soraya saenz

Soraya Sáenz Hervías

Graduada en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en varias clínicas de pequeños animales y realizado estancias formativas en diversos hospitales. Actualmente ejerce como veterinaria a domicilio en La Rioja y alrededores.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio